Demencia lanza la añada 2010 que ensalza el potencial de la Mencía para hacer “un gran vino de guarda”

Ical | Cinco años de cuidados y mimos han dado como resultado un nuevo Demencia 2010, en el que la bodega berciana sigue fiel a ese “concepto original” que siempre ha permanecido en su cabeza, como destaca el bodeguero Nacho León, fundamentado “en la elaboración de un vino que ensalce las cualidades de la variedad Mencía, representativo de nuestros suelos y climatología, y que sea apto para envejecer”.

Así, aunque esta bodega ha diversificado su carta de vinos con Pyjama y Cachicán. además de lanzar en algunas añadas elaboraciones y pruebas “interesantes” que han querido compartir con los amantes del vino, siguen manteniendo la esencia del que ha sido su buque insignia, el Demencia, que es un vino de guarda, con potencial y que mejora en su crianza en botella.

“Creemos que, de alguna manera, podemos decir que lo estamos consiguiendo, ya que tenemos ejemplos de añadas que han evolucionado – y evolucionan – de manera brillante en botella”, puntualiza León, que resalta que en Demencia siempre han sido defensores de vender los vinos terminados y sin entrar en las “modas” instauradas en España, que mueven a consumir el vino excesivamente joven. “Es por esto que hemos ido adaptando nuestras presentaciones y lanzamientos hacia vinos con más crianza de botella, cuando los vinos están más bebibles, disfrutables y atractivos para el consumidor”, añade.

Un vino de guarda

En cuanto al Demencia 2010, el bodeguero explica que esa añada tuvo un invierno muy lluvioso y una primavera fresca, con algunas heladas, a lo que se sumo un verano seco. “Una añada de contrastes, con muy buena maduración fenólica. Vinos de concentración natural y gran potencial. Todo unido a nuestro conocimiento del viñedo, la presentan como una añada ideal para un gran vino de guarda”, valora Nacho León.

Y es que, asegura, para esta bodega es muy importante demostrar que la variedad “reina” de la DO Bierzo, la Mencía, permite conseguir un “vino de colección”, que se puede guardar al menos diez años en bodega, al tiempo que se desbanca la “desfasada” idea de que es un tipo de uva que no vale para envejecer y que tanto se oía a comienzos de este siglo XXI.

“Tenemos una variedad a la altura de las más grandes del mundo, con óptimas cualidades para hacer vinos de guarda y tan sólo teníamos que desarrollar un trabajo de campo y bodega durante años para demostrarlo”, apostilla León, que añade que “la climatología del Bierzo, sus suelos y el viñedo heredado de nuestros antepasados hacen el resto”.

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