Los vinos de la Comunidad representan el 25% del mercado español

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, destacaba este mes la “apuesta por la excelencia y la calidad” que permite a los vinos de la Comunidad autónoma “defenderse en un concierto complicado” y recalcó que “no es casualidad” que los vinos de Calidad de la región representen el 25 por ciento del mercado español y el 29 por ciento en el de la hostelería. “Los vinos de calidad de Castilla y León, acogidos a catorce denominaciones tienen una presencia solo superada por una comunidad que depende tan exclusivamente del vino como La Rioja”, señaló. “Eso pone de manifiesto que aquí se están haciendo muy bien las cosas y quienes las están haciendo muy bien son los viticultores y los bodegueros, con su apuesta fundamental por la calidad”, insistió.

 

Ribas del Cúa

 

Juan Vicente Herrera comentó además que de las 75.000 hectáreas de viñedo registradas en Castilla y León, más de 50.000 y el 86 por ciento de la producción, están adscritas a denominaciones de origen o marcas geográficas de calidad. “Estamos hablando de 19.000 personas que viven directamente del viñedo, de los que 15.000 son viticultores y, el resto, trabajadores de las propias bodegas, con una facturación anual de unos 900 millones de euros, unas exportaciones del 20 por ciento, 180 millones de euros, unos 175 millones de litros cosechados sobre los 300 que fueron cosechados el año pasado”, detalló.

Los vinos de Toro celebran el 30 aniversario de la DO

La Denominación de Origen Toro se vestirá de gala el próximo 4 de diciembre para conmemorar sus primeros 30 años como marca de calidad vitivinícola. El Salón de Columnas del Círculo de Bellas Artes, de Madrid, será la sede de un evento presentado por el periodista Fernando Ónega, que contará con representantes de la restauración madrileña, embajadores de los vinos de Toro, del sector productor y elaborador, miembros de los Gobiernos central y autonómico, así como integrantes del propio Consejo Regulador con su presidente, Felipe Nalda Álvarez, a la cabeza.

Este acto pretende convertirse en un reconocimiento público a la cuidada trayectoria seguida por los vinos de la Denominación de Origen Toro en sus tres décadas de existencia, según informó hoy la DO, que se marca como reto aumentar la cuota de mercado nacional e internacional.

Las primeras alusiones a la producción vitivinícola en Toro se remontan a épocas prerromanas. En la Edad Media obtiene privilegios reales que permitían su comercialización incluso en localidades donde su venta estaba prohibida. Pero los vinos de Toro, además, viajaron con Cristóbal Colón en su descubrimiento de América, gracias a la influencia del confesor de los Reyes Católicos y tutor de sus hijos, el obispo toresano Fray Luis de Deza. De hecho, la carabela Pinta recibe el nombre de una popular medida de vino.

Ya en el siglo XX, en la década de los 70, comienzan a darse los pasos para constituir la Denominación de Origen Toro, lo que se consigue en 1987, cuando el Ministerio de Agricultura, Pesca y Calificación reconoce esta calificación publicándola en el Boletín Oficial del Estado. Fue un grupo de siete bodegas las que tomaron la iniciativa, con el objeto de poner en valor los vinos que venían elaborando con la variedad autóctona, la Tinta de Toro y tener un marchamo que fuera una garantía de origen y calidad para los consumidores.

En el recorrido de la DO Toro hay hitos destacados, como la llegada de grandes firmas (Mauro en 2001, Vega Sicilia en 2002 o la familia Eguren en el año 2000), la última de las cuales logró 100 puntos Parker en uno de sus vinos, lo que puso a la DO Toro en el mapa internacional, o el desembarco de importantes empresas de otras regiones vitivinícolas españolas e inversores franceses, grupos inversores que han dado un giro comercial importante a la DO.

La DO Toro se extiende por 62.000 hectáreas de terreno situadas al sureste de Zamora y el suroeste de Valladolid, contando con 5.500 hectáreas de viñedo inscritas en el Consejo Regulador. Con 62 bodegas inscritas actualmente, tiene como retos de futuro el incremento de ventas para aumentar la cuota de mercado, tanto en el mercado nacional como en el internacional, manteniendo el prestigio y calidad de los vinos de Toro.

El mejor Godello de España lo ha elaborado un berciano

El mejor Godello de España, según quien es uno de los críticos más prestigiosos del mundo, Robert Parker, es el valdeorrés ‘Avancia Godello 2014’, elaborado por el enólogo berciano Nacho Álvarez. La buena crítica de Parker no se queda ahí, sino que considera que Álvarez, nacido en Puente Domingo Flórez, es uno de los jovenes enólogos españoles con más futuro. Nacho Álvarez, que inició su carrera profesional en la bodega berciana de Arturo García, es en la actualidad enólogo de Bodegas Avancia (Avanthia), propiedad del Grupo Jorge Ordoñez y perteneciente a la D.O. Valdeorras.

El vino proviene de viñedos plantados en 1904, 1906, 1915 y 1936. Está fermentado y envejecido en barricas de formato de roble francés durante diez meses.  “Hermosas notas de madreselva, nectarina, melocotón blanco y mango´, junto con unos aromas minerales de pedernal, están presentes en este vino de cuerpo medio/alto, maravillosamente puro, sabroso, fresco. Perfecto para disfrutar los próximos años”, afirma Parker en su crítica.

¿Has probado los espumosos de Castilla y León?

EBD / Ical Llegan las navidades y con ellas los vinos espumosos. Y aunque el champagne y el cava siguen siendo los más escogidos, Castilla y León ofrece buenos espumosos que siguen siendo desconocidos para parte de los consumidores, dándose la paradoja que se algunos se consumen más fuera de nuestras fronteras, en Europa, Estados Unidos y hasta en Japón, que aquí. Hoy te ofrecemos información sobre ellos por si quieres cambiar y apostar por productos de nuestra tierra.

Comenzamos por los más cercanos, los de la provincia de León. En el Bierzo, ‘Prada a Tope, con su Xamprada, ofrece cuatro tipos de espumoso, con una producción conjunta de 30.000 botellas anuales, mientras que la producción de Godelia se establece en 5.000 botellas de reserva Brut.

 

Por su parte, la bodega ‘Leyenda del Páramo’, ubicada en Valdevimbre, prevé una producción de 7.500 botellas para 2017 de su Mittel, a pesar de que su producto es relativamente nuevo en el mercado.

En la vecina provincia de Zamora encontramos a la bodega ‘Liberalia’, que produce alrededor de 10.000 botellas al año de su espumoso.

Entre las bodegas de la Comunidad bajo la Denominación de Origen que elaboran espumosos en sus diferentes categorías, se encuentran las incluidas en la DO Rueda como ‘Felix Lorenzo Cachazo’, que tiene una producción anual de 15.000 botellas, frente a las 20.000 del ‘Grupo Matarromera’, mientras que, por su parte, la bodega ‘Palacio de Bornos’ produce 120.000 botellas en sus cuatro variedades y ‘Mocen’ se alza con 6.000.

DO Cava en Aranda de Duero

La bodega ‘Peñalba López’ en Aranda de Duero es la única en la Comunidad que se encuentra dentro de la DO Cava. Su director de Calidad, Ricardo Peñalba, asegura que hace tiempo “la gente no quería probar un cava que no fuera catalán”, reconociendo que  en España, “el problema es que no se bebe vino, sino marcas o etiquetas”.

Aún así, ellos decidieron seguir, a pesar de atravesar una “época de estocaje”, con su producto elaborado con uva de su propio viñedo en la Finca Torremilanos. En la actualidad su producción ronda las 60.000 botellas anuales y como comentan, los datos confirman que las zonas turísticas son las que más consumen vino, pero “hay una falta de interés por probar cosas nuevas”.

Entre los ‘grandes’ de la Comunidad encontramos las bodegas del Grupo Yllera. O en vano su producción anual de espumoso se establece en 120.000 botellas  en sus diferentes categorías. Por su parte, la bodega vallisoletana ‘Felix Lorenzo Cachazo’ elabora desde 2007 el espumoso ‘Brut’ bajo la marca ‘Carrasviñas’, un producto que nació como colaboración entre Félix Lorenzo Cachazo y el enólogo Joan Milá. Por el momento, el 90 por ciento de sus ventas van fuera de las fronteras y se comercializa en países como Japón, Holanda, Bélgica, Alemania o Estados Unidos. Pero asegura que este año “volvemos a notar un creciente interés por este producto en el mercado nacional”, por lo que su intención será alcanzar las 20.000 botellas anuales. En ese sentido, su perspectiva de futuro es “optimista”.

 

Método tradicional

Aunque existen varios métodos para la elaboración de este producto espumoso, el empleado por las bodegas de Castilla y León es el ‘Champeniose’, conocido también como método ‘tradicional’. Este término se refiere a un vino espumoso que experimenta una segunda fermentación en la botella que se vende. Según los expertos, su identificación en la botella permite diferenciar que el dióxido de carbono es logrado por la propia fermentación y se visualiza por una burbuja más pequeña que los vinos espumosos tradicionales.

A través de este método se consigue dar “más sabor y más natural” como detallan en las bodegas. Consiste en fermentar dos veces el vino, una para conseguir alcohol y otra para crear el dióxido de carbono. Después de la primera fermentación, el vino se embotella, se le agrega una combinación de levadura y azúcar y se tapa. Al estar tapada la botella, el gas no se puede escapar y se termina diluyendo en el líquido. Este método produce burbujas pequeñas en el vino, además de “dar un sabor cremosos al dejar fermentar el vino con la levadura dentro de la botella”.

En Castilla y León, la mayor parte de la producción de vinos espumosos en sus diferentes categorías se elabora con uva verdejo, y el resto con un combinado entre tempranillo, godello, mencía, malvasía, chardonnay o pinot noir, entre otras.

Según el contenido de azúcares del vino espumoso, se puede clasificar en ‘Brut Nature’, que es el más seco de todos, ‘Brut’, el seco más comercial con adicción de azúcar, así como el ‘Reserva’, que es el seco con un carácter de cava “algo más viejo”, el ‘Semiseco’ de gusto más suave y el ‘Semidulce’, que se considera más dulce que el seco.

Cebreros: el resurgir de la garnacha

Juan López “Donde otros vieron viñas abandonadas, vi futuro, vi trabajo, vi oportunidades; hacer crecer la zona”. Un quijote muy peculiar aseguró que Cebreros (Ávila) tenía potencial para crear un vino de calidad que diera a conocer la comarca. Todo debía girar en torno a la variedad garnacha tinta, que ocupa el 87 por ciento de la superficie de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cebreros, la número 13 de Castilla y León, que este año, con diez días de adelanto, vendimia su primera añada con marca de calidad. El 13 por ciento restante corresponde al albillo real, única en el mundo en esta zona, con excepciones puntuales en Zamora.

Ese hombre con aspecto quijotesco es Rafael Mancebo, quien preside la Asociación de Vinos de Cebreros. “El reto es crear un vino con personalidad e identidad singular”, expresa, rodeado de varios bodegueros y viticultores, “artesanos del vino”, que lo acompañan en una jornada de finales de agosto. Este año se pone de largo tras décadas de trabajo, desarrollado quizás de una forma más anárquica. La fortuna, de momento, no ayuda a alumbrar este nacimiento. “Hemos tenido sequía, pedrisco, heladas… Sólo nos falta una plaga de langostas”, ironiza Mancebo entre risas, quien sin embargo cree que salen “reforzados”.

Es raro no verlo con su elegante sombrero, obligado a retirarlo en un día de lluvia. Agua que aún alivia en parte el estrés hídrico de la planta y contribuirá a incrementar ligeramente el tamaño de la uva y favorecer su dulzor. Aunque este año la vendimia -la tercera más temprana de España, sólo por detrás de Jerez y Canarias- se ha adelantado a causa de la sequía, existe cierto romanticismo en los trabajos de recogida de uva en ladera. La garnacha se engalana y espera las tijeras y las manos que la mimarán hasta convertirse en un delicioso vino.

A pesar de los palos en el camino, esperan un buen año en Cebreros. Y lo pueden asegurar por su “particularidad” y cuatro características que la definen: dos fuertes variedades, suelos graníticos y en parte arenosos, diferencia de altitudes debido a la orografía, entre los 650 y 1.200 metros de altitud a los largo de los 35 municipios que forman parte de la nueva DO en todo el sur de Ávila; y la longevidad de las vides, pues el 94 por ciento tiene más de 50 años y el 37 por ciento, más de 80. “Las hay centenarias, todo un patrimonio”, asevera el bodeguero Daniel Ramos, en un área al que llegó la filoxera en 1909.

Todo ello conjuga un cóctel con una “zona excepcional para el cultivo, de la que se obtiene un producto singular y específico”. “Pero ahora queda lo más difícil. Comunicarlo y decir al mundo lo que tenemos, estas peculiaridades”, matiza el también bodeguero Chuchi Soto, que también trabaja en Rueda, entre otras denominaciones. En muchos factores recuerda al Priorato catalán, una territorio que nació de la mano “de cuatro locos que interpretaron sus viñas y el mercado lo aceptó”, según incide. Sería un “buen ejemplo a seguir”. “Firmamos ahora mismo”, suscriben con una carcajada.

Más que un nombre

La DO Cebreros va más allá del municipio del mismo nombre, un asunto que ha generado polémica. “Ahora ya hay que remar todos a una”, sentencia Mancebo. Diseminadas por las laderas de la orografía montañosa del sur de Ávila, actualmente se contabilizan alrededor de 2.500 hectáreas de viñas, en minifundios, según el Sigpac, aunque podrían ser más. “Se trata de un producto con valor añadido y con aceptación en el mercado”, añade Soto durante la conversación.

El territorio se divide en cuatro zonas que reflejan cuatro pilares. Por un lado, la que conforman los municipios de Cebreros, El Tiemblo y Hoyo de Pinares, que concentra la mitad de la superficie. La segunda, al norte de la anterior, supone el 30 por ciento, con 14 localidades. La tercera es el Valle del Tiétar, con el 15 por ciento del viñedo; y la cuarta se ubica en el Barranco de las Cinco Villas, con el cinco por ciento, y que se separa de la anterior por sus especiales características geográficas. Todos ellos conforman la nueva DO Cebreros, después de “luchar juntos”, como recuerda Mancebo, y tras una unión que empezó en 1986 con la adhesión de las tres comarcas vitícolas del sur de Ávila: Cebreros, Tiétar y Alberche.

A lo largo y ancho de este atractivo y complejo territorio, según criterios orográficos, el 97,3 por ciento de las parcelas tiene una superficie menos a una hectárea, con lo que dificulta la consecución de volumen “pero permite tener viñedos con características agronómicas muy peculiares”. “Aquí todos los vinos son de autor”, sonríe Chuchi Soto. La DO, tras “tantos y años y tanto esfuerzo ahora reconocido”, está impulsada por ocho bodegas -entre ellas dos cooperativas. Se espera que otras se sumen al proyecto. Suman una capacidad de almacenamiento de 177.584 hectolitros, suficiente para elaborar el total de uva disponible en la zona. Las bodegas procesan entre 1,5 y 2 millones de kilos de uva al año, que equivalen a 14.400 hectolitros, con las que este año se producirán aproximadamente 550.000 botellas, según explica Mariano Gómez, presidente de la cooperativa Santiago Apóstol de Cebreros, que recoge en torno a 800.000 kilos de uva.

Rentabilidad

Todos aquellos que se dedican al mundo del vino en Cebreros dependen de viñas viejas con producciones escasas, que no alcanzan los dos kilos por viña. Eso les convierte en “románticos del vino”, medio millar de viticultores, un nuevo concepto dedicado a aquellos que prefieren “no hacer cuentas”. “Por lo general, si las hacemos abandonamos”, ríen al unísono. Pero no es del todo cierto, algunos tienen la fortuna de poder vivir de ello. Otros lo deben complementar con otra actividad. “Pero queda claro que los agricultores y el vino, aquí son protagonistas. Mantienen estas viñas por añoranza, por amor a unos antepasados”, remata Daniel Ramos. Rubén Díaz explica que la rentabilidad a partir de ahora “la marcará el mercado, porque si no se sabe vender, no se habrá conseguido nada con la DO”.

Una sentencia que se traduce en la necesidad de que un vino de calidad tenga mayor precio. “Se revalorizará la zona en torno al vino, seguro”, confía Rafael Mancebo, quien cree que “es el mejor momento de Cebreros y hay que aprovecharlo”. Ello ha motivado que en la comarca se hayan asentado también, con proyectos diferentes, gurús del vino como Telmo Rodríguez o el berciano Raúl Pérez. Pero para ello hay que ganar en comunicación. “Es un vino desconocido en Ávila. La gente en bares no lo pide. No hay zona que salga adelante si no es fuerte en su lugar. Lo conocen más en Nueva York, donde hay vinotecas con hasta una veintena de referencias de Cebreros”, añade Rubén Díaz, de Las Dehesillas. “La garnacha tiene más proyección internacional que la tempranillo”, acierta a decir Soto.

Mancebo remata que el reto de la DO es incrementar la comercialización de botellas en un mercado tan próximo como el madrileño, pero mantener las exportaciones que ya se desarrollan a mercados como el estadounidense. “Lo importante es que se conozca de donde salen nuestros vinos”, sostiene mientras mira al escaso horizonte que permite la sierra. Indica con su dedo hacia las laderas. “Queremos mostrar este paisaje que nos ha parido y en el que hemos tenido la suerte de nacer”, se despide este peculiar quijote, quien celebra visitas teatralizadas a su bodega ‘7 Navas’, protagonizadas por él mismo.

Parte importante de la repercusión de la DO se debe también a las administraciones, tanto locales como provinciales y la autonómica. Uno de esos ejemplos es el propio Ayuntamiento de Cebreros, quien ha visto un proyecto “provincial” y “singular”. De esa forma lo define, también entre viñas, el alcalde, Pedro Antonio Muñoz, quien recuerda que se han dado todo tipo de facilidades y subvenciones a la Asociación Vinos de Cebreros para sus actividades y acciones comerciales. Ello llevará a celebrar la próxima semana la fiesta de la vendimia, aquella que se organizará en la única DO de Castilla y León ubicada en en la cuenca del Tajo.

13 consejos para disfrutar del vino

A la hora de tomar un vino, la temperatura es uno de los factores más importantes para degustar correctamente el caldo, por ello, nunca está demás conocer una serie de breves consejos sobre esta circunstancia:

1. La temperatura del vino a lo hora de degustarlo es un parámetro que podemos controlar. Los expertos aconsejan que no se tome vino por encima de los 19 grados, ya que la presencia del alcohol se percibe demasiado, descompensa el vino, lo satura y lo hace pesado.

2. La baja temperatura también es contraproducente, por debajo de 4 grados somos incapaces de diferenciar los distintos matices de los vinos.

3. La temperatura de degustación ideal no es la misma para todos los  vinos.

4. Los vinos espumosos se deben tomar entre los 6º y 8º. A temperaturas superiores perderán la finura y el carbónico que les caracteriza.

5. Los vinos dulces se deben tomar entre los 6º y 8º C. A temperaturas más altas se potencian los sabores dulces, pero pierden el equilibrio con los otros sabores, y sólo percibiremos los sabores dulzones.

6.  Los vinos blancos jóvenes secos y semi-secos se deben tomar entre los 8º y 10º C. Estos vinos tienen la característica de ser frescos y ácidos; al estar a esta temperatura percibiremos mejor esa sensación agradable y de frescor.

7. Los vinos blancos envejecidos y fermentados en barrica se deben tomar entre los 11º y 13º C. Subiremos la temperatura respecto a los blancos frescos, para poder apreciar los nuevos aromas que han evolucionado en la crianza en barrica y botella.

8. Los vinos rosados se deben tomar entre los 10º y 12º C. Para poder disfrutar todas las características de este tipo de vino que se clasifica entre blanco y tinto.

9. Los vinos tintos jóvenes se deben tomar entre los 13º y 15º C. Mantiene los matices de los tintos, destacando su frescura, por ser de menor astringencia.

10. Los vinos tintos envejecidos se deben tomar entre los 16º y 18º C. A esta temperatura destacan los nuevos aromas adquiridos en la crianza. A menor temperatura no se volatilizan los aromas, y en boca nos parecen demasiado astringentes. A mayor temperatura destaca el alcohol y éste enmascara todos los aromas restantes.

11. En el caso de que se desee modificar la temperatura a la que se encuentra un vino, debe tomarse la precaución de hacerlo de forma  lenta y progresiva. En caso contrario, se dañaría la calidad de la bebida.

12. No son aconsejables prácticas para calentar el vino como calentar la  botella acercándola a estufas o refrescar la copa vacía, ya que deteriora la composición del vino.

13. La temperatura de servicio debe ser algo inferior a la de consumo, porque el vino en la copa tenderá a calentarse. por eso hay que conocer los útiles que ayudan a mantenerla, especialmente cuando existe un salto térmico importante entre las temperaturas del vino y de la sala.

Las D.O. reclaman una simplificación de los trámites burocráticos

El presidente de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV), David Palacios, reclamó hoy a las administraciones una simplificación de los trámites burocráticos en todo el sector, a la vez que resaltó la pujanza de las DO de Castilla y León, a las que se refirió como referente del buen trabajo que el sector viene haciendo en España.

Palacios, que realizó estas declaraciones tras la clausura de la Asamblea General del la CECRV, celebrada en el Museo del Vino de Peñafiel y a la que han asistido representantes de cerca de 40 consejos reguladores de toda España, incluidos los de las denominaciones de origen más importantes, denunció que existe un exceso de burocracia al tratarse de un sector muy regulado.

A su vez, el presidente de la CECRV argumentó que una cosecha “prematura” y tan “corta” como la de este campaña debe servir para “crecer en valor y posicionar el vino con denominación de origen acercarnos a precios lógicos y similares al de otros países.

En esta asamblea, además para ponerse de manifiesto la creciente colaboración de la CECRV con el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, así como con la Organización Interprofesional del Vino de España, también se analizaron los los mecanismos de protección de las DO en las negociaciones comerciales internacionales que la Unión Europea mantiene con diferentes países y bloques de terceros países o la reforma de la Política Agraria Común después de 2020, temas sobre los que la asamblea perfilará la estrategia a seguir por parte de las DO.

Asimismo, según explicó Palacios, en la cita también se acordó las próximas acciones a llevar a cabo por parte de la organización en lo que resta de año, con especial atención al I Congreso de Denominaciones de Origen de la Unión Europea organizado por EFOW en Bruselas, los días 21 y 22 de noviembre, al que asistirán casi una veintena de denominaciones de origen españolas, así como a la nueva página web de la institución

El encargado de clausurar la asamblea fue el presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, que destacó el papel de los consejos reguladores y su constante apuesta por la calidad. Así, subrayó que además del esfuerzo de los agricultores y los bodegueros, la transformación que ha sufrido el sector del vino desde los años 80 en la provincia de Valladolid no se entendería sin el papel de los consejos reguladores.

Carnero también pidió a los socios de la CECRV que mantengan su apuesta por la calidad, ya que se ha demostrado que es el mejor camino para posicionar los vinos en todos los mercados internacionales.

 

La industria del vino de California, devastada por el fuego

Bodegas pasto de las llamas, viñedos arrasados, instalaciones evacuadas e incluso muertos y heridos forman parte, en lo que a la industria vitivinícola se refiere, del balance de los incendios sufridos por California este mes de octubre, tristemente protagonistas de uno de los peores episodios del fuego en la historia de los Estados Unidos.

Y es que el estado ha sufrido 17 incendios forestales concentrados en su zona norte, que han dejado  21 muertos, un centenar de heridos y muchos desaparecidos. Se han quemado  unas 70.000 hectáreas, en las que se ubicaban más de 3.500 hogares y negocios. Al menos 6 bodegas de la región han sido destruidas completamente y otras 11 han sufrido graves daños, en lo que es un gravísimo golpe a la industria vitivinícola de California -uno de sus motores económicos y en la que trabaja el 25% de los habitantes de la región norte- y del país.

La mayor parte de la cosecha de cabernet y merlot que no se habían vendimiado ha quedado destruida por el fuego o por el humo. De la parte ya recogida también la mayoría ha quedado dañada de manera irreversible al paralizarse la elaboración del vino.  En cuanto a los viñedos, a la espera del dato final de las hectáreas arrasadas, ya se ha establecido que hará falta una importante labor de replantación.

 

La bodega berciana Dominio de Tares celebra el 15 aniversario de su vino Cepas Viejas

La bodega Dominio de Tares, creada en el año 2000 en la localidad berciana de San Román de Bembibre, celebra estos días el 15 aniversario de Cepas Viejas, su vino más reconocido, que cumple tres lustros con el lanzamiento de la nueva añada de 2015, que el enólogo de la bodega, Rafael Somonte, definió como “posiblemente la más precisa y refinada de los últimos años”.

Cepas Viejas se ha consolidado a lo largo de estas 15 cosechas como una referencia entre los vinos de la Denominación de Origen (DO) Bierzo. La primera añada, en el año 2000, supuso un paso hacia la vanguardia y modernidad en una zona que, por aquel entonces, aún no había conseguido despegar. En el transcurso de estos años, los vinos de la comarca se han situado en lo más alto del pódium de las listas de los mejores vinos.

La apuesta de la bodega por las viñas del Bierzo y por la variedad mencía da como resultado un vino tinto brillante de color rojo rubí, nariz intensa y compleja con aromas de frutos rojos y negros confitados, que en boca es equilibrado y persistente. Para la elaboración de Cepas Viejas 2015, el equipo de bodega ha seleccionado pequeñas parcelas singulares plantadas en vasos de más de 60 años de edad. En bodega, se ha realizado la crianza durante 12 meses en barricas de roble, francés y americano, para completar su afinamiento con 12 meses más en botella antes de salir al mercado.

Actualmente, Dominio de Tares elabora las marcas Baltos, Cepas Viejas, Bembibre y P3, con la variedad mencía. La variedad blanca godello se usa para el vino fermentado en barrica y para La Sonrisa de Tares. Fuera de los límites de la comarca del Bierzo, la bodega ha puesto en marcha el proyecto Dominio Dostares, con el que ha recuperado la variedad prieto picudo para elaborar los vinos tintos Estay y Cumal, cultivados en viñas centenarias, y el rosado Tombú.

Vinos de terruño de España, Francia, Argentina e Italia protagonizan en Madrid el salón más exclusivo del año

En el sector del vino, hablar de terroir es hablar de singularidad en los vinos y bajo ese concepto lleva trabajando desde su fundación la distribuidora MIBIL especializada en bodegas singulares de España y de otras latitudes del mundo como Francia, Argentina, Italia, Alemania y Portugal.

Por 5º año convoca el salón vinos de terruño en Madrid, este 2 de octubre, un exclusivo salón abierto sólo a profesionales en el que estarán expuestas cerca de 30 bodegas que mostrarán sus novedades y que este año presenta una agenda paralela de catas y presentaciones de vinos. A las 11:20, mesa redonda “Los terruños de Champagne” con Pascal Doquet, Olivier Marteaux y Phillippe Cesco. A las 12:15 presentación del proyecto VERUM by verum en el que la bodega castellanomanchega presenta su proyecto en Patagonia Argentina, siendo la primera bodega española en llegar a esta importante región.

A las 16:00 continúan las presentaciones con el Proyecto Saaret (Vinos de Canarias) y a las 17:00 Alsacia, Chablis, Crozes-Hermitage vinos verdaderos desde Francia. Una muestra de vinos de cultivo biodinámico.

Los vinos procedentes de las regiones productoras más importantes de España, Francia, Argentina, Italia y Portugal estarán expuestos para su degustación con un claro protagonismo para variedades como Albillo Real, Garnacha, Mencía, Chardonnay, Bruñal, Syrah, Merlot, Malvasía, Graciano, Albariño, Tempranillo… vinos ecológicos, de cultivo biodinámico, producciones limitadas de pequeñas bodegas que buscan la diferenciación en el viñedo y en la calidad de la uva.

En el salón también se podrán degustar destilados premium y vermú.