Mañueco apuesta por el enoturismo como elemento para combatir la despoblación

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, apostó hoy en FITUR por el turismo de calidad como elemento clave para combatir la despoblación en la Comunidad, y destacó el peso de la Autonomía en enoturismo, que el año pasado atrajo a cerca de medio millón de visitantes. Lo dijo durante la presentación de las novedades de las Rutas del Vino de España en el stand de Turespaña, donde recordó que Castilla y León, con ocho de las 31 rutas del vino existentes, es la zona que más rutas aporta a este producto turístico.

“El enoturismo es un importante elemento dinamizador del medio rural, generador de riqueza económica y de empleo, que nos ayuda a fijar población en nuestro territorio”, señaló Mañueco en su intervención ante la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Oliver, y la presidenta de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevín), Rosa Melchor, que también tomaron la palabra en el acto. Es un producto turístico “novedoso, vanguardista y dinamizador de la España interior”, que diversifica la oferta y es “responsable y sostenible” a la vez que “contribuye a un equilibrio territorial” y ayuda a desestacionalizar la oferta turística.

En concreto, Castilla y León cuenta con ocho rutas de vino certificadas, las del Arlanza, Arribes, Bierzo, Cigales, Ribera del Duero, Rueda, Sierra de Francia y Toro. Si las 31 rutas de toda España recibieron en 2018 casi tres millones de visitantes, según datos de la Junta, las de Castilla y León sumaron cerca de 500.000, con un crecimiento del seis por ciento respecto a 2017. Además, la ruta Ribera del Duero, con 383.150 visitas el año pasado, fue la tercera más visitada de todo el país, por detrás de Marco de Jerez y Enoturismo Penedés.

El enoturismo, a juicio del presidente, es un producto que “une y suma”, en el que la colaboración público-privada es clave y las administraciones, tanto central como autonómica y local, van de la mano junto a los empresarios del sector. Y es que, dijo, conjuga las propuestas del vino con la oferta de “turismo de paisaje, naturaleza, gastronomía, patrimonio, historia, deporte o actividades de ocio y tiempo libre”.

Fernández Mañueco aprovechó también para recordar que este año la localidad de Aranda de Duero va a ser Ciudad Europea del Vino 2020. A su juicio, este nombramiento supone una “gran oportunidad” para situar a esta localidad burgalesa en un lugar preferente, dentro del mapa nacional y europeo del vino y constituye una herramienta excelente de promoción de Aranda de Duero y de todo el enoturismo de Castilla y León.

Vino de Zamora, próxima incorporación

La presidenta de Acevín, Rosa Melchor, destacó el crecimiento de las Rutas del Vino de España incluso años atrás, durante la crisis económica, en la que otros sectores “cerraban”. En la actualidad, dijo, ya son 31 las Rutas certificadas que han permitido que territorios amenazados por la despoblación no solo no mueran sino que estén “más vivos que nunca”.

En este sentido adelantó que Acevín está trabajando para incorporar próximamente tres rutas más, entre ellas la Ruta del Vino de Zamora además de la del vino de Madrid y la del vino de Canarias.

Por su parte, la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Oliver, también destacó la importancia de la colaboración entre el sector público y el privado para el desarrollo de este producto turístico de Rutas del Vino de España y para “seguir avanzando” de tal manera que nuestro país pueda mantener el liderazgo mundial en el sector turístico. Según señaló, el enoturismo diversifica la oferta con un producto desestacionalizado y de turismo sostenible que “crea empleo y riqueza en zonas con problemas de despoblación”.

 

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