El enoturismo toma protagonismo en Fitur 2018

Bajo el eslogan ‘Descubre tus Raíces’, la Asociación Española de Enoturismo (AEE) con su marca ‘EnoTurismo de España’, tras el éxito de la edición anterior, estará presente en Fitur 2018 en un stand de más de 300 m2, con el fin de dar a conocer la cultura y ocio del sector a través de sus valores de patrimonio material e inmaterial en torno al arte, la cultura del vino, la gastronomía y la naturaleza.

Además, dada su vocación internacional, no en vano la AEE será la promotora de la Asociación Internacional de Enoturismo-, presentará como Destino Enoturístico Internacional invitado a Alentejo (Portugal), en una iniciativa sin precedentes en la historia del enoTurismo a nivel mundial, y con propósito de continuidad.

Durante todos los días de la Feria e ininterrumpidamente, en el stand tendrán lugar presentaciones de las innovadoras experiencias enoturísticas por parte de los establecimientos co-expositores, así como  ‘Catas EnoTurísticas Magistrales’ impartidas por las más altas autoridades en la materia (en Fitur ’17 corrieron a cargo de Pedro Ballesteros MW, José Peñín y Custodio L. Zamarra), convirtiéndose así el espacio en una permanente Fiesta del EnoTurismo, en esta ocasión, Ibérico.

Las numerosas regiones españolas también tienen espacio para el enoturismo en sus stand. Así en el de la Rioja, como destino turístico singular y referencia nacional e internacional se llevará a cabo mediante un programa de actividades en el que se incluyen presentaciones de diferentes recursos turísticos y culturales, catas, degustaciones y actividades entorno a la cultura del vino.

En Castilla y León, otra de las Comunidades Líderes se potenciará las Rutas del Vino. Desde la Consejería de Cultura y Turismo se apuesta por el enoturismo y por la promoción de este club de producto, que convierte la oferta de la Comunidad en referencia nacional e internacional. De esta forma, la Consejería trabaja en el impulso del desarrollo de programas de promoción coordinados, potenciando la colaboración público-privada, tanto con los colectivos, como con los empresarios del sector vinculados a las rutas del vino.

http://www.catadelvino.com

Regalar una botella de vino nunca falla

La sabiduría popular nos enseña que intercambiar regalos lleva asociado un tinte de felicidad. Esto se debe a que se crea un ambiente de conexión social, ya sea familiar o de amistad. Pero también es de sabios reconocer que no existe un regalo igual de perfecto para todo el mundo, por lo que queremos compartir contigo unos pequeños consejos para acertar seguro estas navidades.

Una experiencia: Las personas que reciben regalos experienciales se sienten más conectados con la otra persona que quienes reciben algo material. Compartir un viaje (ya sea al Caribe o de acampada); se pueden encontrar paquetes de enoturismo a buen precio que incluyen alojamiento, visita a una bodega e, incluso, una cata de vinos; saltar juntos en paracaídas o un paseo a caballo por Doñana. Este tipo de experiencias siempre se quedarán grabadas en la memoria, y hay opciones para todos los bolsillos.

 

Algo hecho por ti (o por vosotros): La tendencia Do it Yourself (DiY) llegó a España para quedarse hace ya un par de años. Las personas que reciben regalos hechos a mano sienten que demuestran más amor. Quizá esta sea la razón de que cada vez existen más locales con este emblema donde se pueden adquirir todo tipo de materiales para fabricar monederos, bolsos, jerséis, cajas o álbumes de fotos forrados o, incluso, fabricarlos in situ, solo o acompañado, y llevártelos a casa. Cualquier idea que se te pase por la cabeza puede ser materializada. Y, ¿por qué no?, regalar una botella de vino y hacer tú mismo la etiqueta personalizada

 

Una botella de vino: Esta opción, sencillamente, no puede fallar. Se trata de un regalo elegante, que lleva implícita la acción de brindar, en los momentos buenos y en los malos, incluso por los momentos más cotidianos (que a veces son el mejor regalo). Así lo propone la nueva campaña de la Interprofesional del Vino en España, con su campaña “Marida mejor tu vida con vino”. Nunca es tarde para animar a los seres queridos a introducirse en el mundo de la enología. Además, se puede acompañar la botella con un kit de accesorios, que incluya medidor de temperatura, decantador, pack de almacenaje, etc. ¡Que no le falte de nada!

 

Un buen libro: La cultura es un bien que nunca pierde valor y no ocupa lugar (sobre todo si los libros se regalan en formato digital). Además, no nos olvidemos del valor añadido que aporta el coleccionismo. Hay algo en el ser humano que le incita a coleccionar, ya sean libros, sellos, cómics o pokémons. Todo consiste en conocer a la otra persona y saber qué desea añadir a su preciada colección. ¿Y qué tal una guía de vinos de España?

 

Un kit personalizado: ¿Y si en lugar de un solo regalo, regalamos unos cuantos pequeños? Es importante conocer qué hace a esa persona única, qué aficiones tiene, en qué invierte su tiempo libre y, en base a estas características, combinar pequeños objetos en una caja en forma de kit de supervivencia. Puede ser una cajita de belleza o de ropa deportiva. O, si eres valiente, puedes confeccionar tu propia cajita incluyendo los productos que consideres más apropiados. Explota tu creatividad y demuestra cuanto valoras a la otra persona con este pequeño gesto tan tradicional.

¿Cómo ser un buen sumiller? Las claves que necesitas para triunfar

Los compromisos familiares acechan en forma de comidas y cenas. Crece la presión para el anfitrión en cuanto a la decoración de la casa, el menú, la calidad de los alimentos, la cantidad… Pero lo que suele causar más quebraderos de cabeza es la elección del vino.

Ser experto en esta materia es más fácil de lo que parece, no es una cuestión de edad, sino de “experiencia”. Se aprende mediante el descubrimiento y el disfrute de los distintos sabores y olores únicos que conforma cada vino, ¡y tenemos una amplia oferta en España! La inquietud pasa a ser la mejor escuela de sumillería.

De hecho, aún estás a tiempo a convertirte en un enólogo experimentado teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

●     Los vinos tintos se deben servir “frescos”, a una temperatura de unos 14º ó 16º. Los blancos y rosados a unos 10º y los espumosos, en cambio, deben rondar entre los 5º y los 8º. Cualquier temperatura inferior perjudicaría su aroma.
●     La copa debe sostenerse por el tallo (la parte más fina) y con la yema de los dedos, de esta manera se respeta su temperatura y esencia original y no se mancha de huellas la copa. Es la manera correcta y elegante con la que los expertos sostienen sus copas.
●     Es cierto que el acompañamiento ideal para el pescado es un buen vino blanco y la carne, en cambio, se equilibra con un buen tinto, pero actualmente la variedad de ambos ha evolucionado tanto que es posible acompañar un redondo de ternera con un blanco suave.
●     Para disfrutar de los distintos sabores que definen un buen vino es aconsejable beberlo con moderación y a sorbos cortos. De esta forma se pueden apreciar todos sus matices, que puede variar con el reposo. Busca sus puntos dulces, amargos y ácidos, los tres pilares que se remarcan en una cata.
●     Definir y conocer el origen del vino es uno de los puntos fuertes de cualquier experto y que le confiere la mayor parte de su carácter.  El origen está certificado en los vinos con Denominación de Origen protegida que indicará en la etiqueta. También está garantizados por su origen los vinos de pago y en los vinos de la tierra.
●     Envejecimiento y añada. Los vinos “jóvenes” o “del año” son aquellos que no han pasado ningún tiempo en barrica y se han comercializado en su primer o segundo año de vida. Los vinos tintos de “tipo crianza” han pasado al menos un año en barrica y han entrado en el mercado a partir del tercer año de vida. Los vinos de “tipo reserva” han envejecido durante tres años y han pasado 12 meses en barrica. Los reservas blancos han envejecido durante dos años y han pasado seis meses en barrica. En cambio, los vinos “gran reserva” son aquellos que han envejecido durante cinco años pasando como mínimo dos años en barrica y tres en botella.

Estos sencillos puntos dejarán con la boca abierta a tu cuñado, evitará las miradas cuestionadoras de tu suegro, demostrará a tus primos que no está todo perdido y, además, te meterás a la abuela en el bolsillo (junto a las propinas). ¡Todos los ingredientes para triunfar en cualquier comida familiar!

Por www.interprofesionaldelvino.es

¿Cómo sé que elijo un buen vino para la cena de fin de año?

Los compromisos familiares acechan en forma de comidas y cenas. Crece la presión para el anfitrión en cuanto a la decoración de la casa, el menú, la calidad de los alimentos, la cantidad… Pero lo que suele causar más quebraderos de cabeza es la elección del vino.

Ser experto en esta materia es más fácil de lo que parece, no es una cuestión de edad, sino de “experiencia”. Se aprende mediante el descubrimiento y el disfrute de los distintos sabores y olores únicos que conforma cada vino, ¡y tenemos una amplia oferta en España! La inquietud pasa a ser la mejor escuela de sumillería.

De hecho, aún estás a tiempo de llegar a la cena de Nochevieja convertido en un enólogo experimentado teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

  • Los vinos tintos se deben servir “frecos”, a una temperatura de unos 14º o 16º. Los blancos y rosados a unos 10º y los espumosos, en cambio, deben rondar entre los 5º y los 8º. Cualquier temperatura inferior perjudicaría su aroma.
  • La copa debe sostenerse por el tallo (la parte más fina) y con la yema de los dedos, de esta manera se respeta su temperatura y esencia original y no se mancha de huellas la copa. Es la manera correcta y elegante con la que los expertos sostienen sus copas.
  • Es cierto que el acompañamiento ideal para el pescado es un buen vino blanco y la carne, en cambio, se equilibra con un buen tinto, pero actualmente la variedad de ambos ha evolucionado tanto que es posible acompañar un redondo de ternera con un blanco suave.
  • Para disfrutar de los distintos sabores que definen un buen vino es aconsejable beberlo con moderación y a sorbos cortos. De esta forma se pueden apreciar todos sus matices, que puede variar con el reposo. Busca sus puntos dulces, amargos y ácidos, los tres pilares que se remarcan en una cata.
  • Definir y conocer el origen del vino es uno de los puntos fuertes de cualquier experto y que le confiere la mayor parte de su carácter.  El origen está certificado en los vinos con Denominación de Origen protegida que indicará en la etiqueta. También está garantizados por su origen los vinos de pago y en los vinos de la tierra.
  • Envejecimiento y añada. Los vinos “jóvenes” o “del año” son aquellos que no han pasado ningún tiempo en barrica y se han comercializado en su primer o segundo año de vida. Los vinos tintos de “tipo crianza” han pasado al menos un año en barrica y han entrado en el mercado a partir del tercer año de vida. Los vinos de “tipo reserva” han envejecido durante tres años y han pasado 12 meses en barrica. Los reservas blancos han envejecido durante dos años y han pasado seis meses en barrica. En cambio, los vinos “gran reserva” son aquellos que han envejecido durante cinco años pasando como mínimo dos años en barrica y tres en botella.

Estos sencillos puntos dejarán con la boca abierta a tu cuñado, evitará las miradas cuestionadoras de tu suegro, demostrará a tus primos que no está todo perdido y, además, te meterás a la abuela en el bolsillo (junto a las propinas). ¡Todos los ingredientes para triunfar en la cena de Nochevieja!

Un artículo de www.interprofesionaldelvino.es

¿Cuánto dura una botella de vino una vez abierta?

Las grandes ocasiones están “regadas” siempre por vino pero en raras ocasiones se termina la botella. Muchos son los que guardan esa botella empezada durante unos días aunque al volver a echarse otra copa notan que ha perdido su esencia y sabor característicos, y esto puede ser porque no hemos sabido conservarla bien. Pero, ¿cuánto dura una botella de vino en plenas condiciones una vez abierta?

Durabilidad del vino

La duración de las características del vino dependerán del tipo y decantación del mismo. Una vez que el vino ha sido decantado, te recomendamos que lo bebas lo antes posible porque ya se ha expuesto a la oxidación.

La duración de un vino rosado oscilará entre 1 y 3 días, por su característico sabor frutal se desvanecerá rápidamente. Lo mismo curre con su frescura y su toque frutal, que desaparecerán apresuradamente. Aunque existen variantes de los rosados como los Chardonnay, que podrían llegar a durar más gracias a su especial elaboración.

Los vinos tintos para su conservación se dividirán en cuerpo ligero o con cuerpo. Los tintos de cuerpo ligero sólo durarán de 1 a 3 días por su sabor frutal. Los vinos tintos con cuerpo durarán un poco más, de 1 a 5 días. Éstos vinos pueden mejorar su sabor después de haber sido abierto uno o dos días antes, sobre todo si son jóvenes y tánicos. La fruta se desvanecerá, pero la oxidación prevalecerá.

Los vinos dulces o moscatel son los que mayor duración tienen, ya que pueden llegar a durar de 7 a 10 días, porque cuentan con alto contenido de alcohol y azúcar que actúan como conservantes.

El vino se oxida

Durante los primeros minutos de la apertura del vino comienza la oxidación, por eso movemos la copa para que el vino se oxigene y libere sus aromas. El oxígeno en pequeñas cantidades ayuda al envejecimiento del vino. Sin embargo, si el vino está expuesto demasiado tiempo al oxígeno su evolución será peor. Podemos reconocer fácilmente un vino oxidado ya que nos gustará menos su aroma y su sabor.

Sus componentes se volatilizan

Algunos componentes del vino son volátiles, es decir, cuánto más tiempo estén en contacto con el aire más se volatilizarán y desaparecerán. Por lo tanto, si no queremos la volatilización no expondremos el vino al máximo.

¿Cómo conservar una botella de vino una vez abierta?

Tan pronto se hizo la ley se inventó la trampa y por eso cada vez hay más artilugios que permiten conservar una botella de vino abierta con todo su sabor.

Bomba de vacío

Para los amantes del vino, este gadget es un verdadero aliado. Gracias a las bombas de vacío podremos abrir una botella, tomar la cantidad que deseemos y cerrarla al vacío para evitar que el vino pierda sus cualidades. Suelen incorporar de uno a cuatro tapones de goma o silicona. Simplemente tendremos que introducir en la botella uno de estos tapones, para después poner sobre el mismo la bomba de vacío bien ajustada. Empezará el bombeo del aire hasta que oigamos un click o nos cueste bombear, esto nos dará la señal final de la extracción total del aire de la botella.

Enfriador o conservador de vino

Los enfriadores de vino permiten conservar la botella de vino. Esta tecnología crea en la parte vacía de la botella una inofensiva capa de gas inerte (argón) que evita la oxidación del vino y lo mantiene a su temperatura ideal.

Otros consejos

Debemos mantener el vino en un lugar fresco como el frigorífico, en posición vertical para que el vino esté lo más alejado del contacto con el oxígeno y que esté bien tapado, para evitar que entre oxígeno u otros aromas. Además, debemos recordar la temperatura de conservación y de consumición recomendada para nuestro vino.

Fuente: La Revista Digital del Vino

Los vinos de la Comunidad representan el 25% del mercado español

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, destacaba este mes la “apuesta por la excelencia y la calidad” que permite a los vinos de la Comunidad autónoma “defenderse en un concierto complicado” y recalcó que “no es casualidad” que los vinos de Calidad de la región representen el 25 por ciento del mercado español y el 29 por ciento en el de la hostelería. “Los vinos de calidad de Castilla y León, acogidos a catorce denominaciones tienen una presencia solo superada por una comunidad que depende tan exclusivamente del vino como La Rioja”, señaló. “Eso pone de manifiesto que aquí se están haciendo muy bien las cosas y quienes las están haciendo muy bien son los viticultores y los bodegueros, con su apuesta fundamental por la calidad”, insistió.

 

Ribas del Cúa

 

Juan Vicente Herrera comentó además que de las 75.000 hectáreas de viñedo registradas en Castilla y León, más de 50.000 y el 86 por ciento de la producción, están adscritas a denominaciones de origen o marcas geográficas de calidad. “Estamos hablando de 19.000 personas que viven directamente del viñedo, de los que 15.000 son viticultores y, el resto, trabajadores de las propias bodegas, con una facturación anual de unos 900 millones de euros, unas exportaciones del 20 por ciento, 180 millones de euros, unos 175 millones de litros cosechados sobre los 300 que fueron cosechados el año pasado”, detalló.

Los vinos de Toro celebran el 30 aniversario de la DO

La Denominación de Origen Toro se vestirá de gala el próximo 4 de diciembre para conmemorar sus primeros 30 años como marca de calidad vitivinícola. El Salón de Columnas del Círculo de Bellas Artes, de Madrid, será la sede de un evento presentado por el periodista Fernando Ónega, que contará con representantes de la restauración madrileña, embajadores de los vinos de Toro, del sector productor y elaborador, miembros de los Gobiernos central y autonómico, así como integrantes del propio Consejo Regulador con su presidente, Felipe Nalda Álvarez, a la cabeza.

Este acto pretende convertirse en un reconocimiento público a la cuidada trayectoria seguida por los vinos de la Denominación de Origen Toro en sus tres décadas de existencia, según informó hoy la DO, que se marca como reto aumentar la cuota de mercado nacional e internacional.

Las primeras alusiones a la producción vitivinícola en Toro se remontan a épocas prerromanas. En la Edad Media obtiene privilegios reales que permitían su comercialización incluso en localidades donde su venta estaba prohibida. Pero los vinos de Toro, además, viajaron con Cristóbal Colón en su descubrimiento de América, gracias a la influencia del confesor de los Reyes Católicos y tutor de sus hijos, el obispo toresano Fray Luis de Deza. De hecho, la carabela Pinta recibe el nombre de una popular medida de vino.

Ya en el siglo XX, en la década de los 70, comienzan a darse los pasos para constituir la Denominación de Origen Toro, lo que se consigue en 1987, cuando el Ministerio de Agricultura, Pesca y Calificación reconoce esta calificación publicándola en el Boletín Oficial del Estado. Fue un grupo de siete bodegas las que tomaron la iniciativa, con el objeto de poner en valor los vinos que venían elaborando con la variedad autóctona, la Tinta de Toro y tener un marchamo que fuera una garantía de origen y calidad para los consumidores.

En el recorrido de la DO Toro hay hitos destacados, como la llegada de grandes firmas (Mauro en 2001, Vega Sicilia en 2002 o la familia Eguren en el año 2000), la última de las cuales logró 100 puntos Parker en uno de sus vinos, lo que puso a la DO Toro en el mapa internacional, o el desembarco de importantes empresas de otras regiones vitivinícolas españolas e inversores franceses, grupos inversores que han dado un giro comercial importante a la DO.

La DO Toro se extiende por 62.000 hectáreas de terreno situadas al sureste de Zamora y el suroeste de Valladolid, contando con 5.500 hectáreas de viñedo inscritas en el Consejo Regulador. Con 62 bodegas inscritas actualmente, tiene como retos de futuro el incremento de ventas para aumentar la cuota de mercado, tanto en el mercado nacional como en el internacional, manteniendo el prestigio y calidad de los vinos de Toro.

El mejor Godello de España lo ha elaborado un berciano

El mejor Godello de España, según quien es uno de los críticos más prestigiosos del mundo, Robert Parker, es el valdeorrés ‘Avancia Godello 2014’, elaborado por el enólogo berciano Nacho Álvarez. La buena crítica de Parker no se queda ahí, sino que considera que Álvarez, nacido en Puente Domingo Flórez, es uno de los jovenes enólogos españoles con más futuro. Nacho Álvarez, que inició su carrera profesional en la bodega berciana de Arturo García, es en la actualidad enólogo de Bodegas Avancia (Avanthia), propiedad del Grupo Jorge Ordoñez y perteneciente a la D.O. Valdeorras.

El vino proviene de viñedos plantados en 1904, 1906, 1915 y 1936. Está fermentado y envejecido en barricas de formato de roble francés durante diez meses.  “Hermosas notas de madreselva, nectarina, melocotón blanco y mango´, junto con unos aromas minerales de pedernal, están presentes en este vino de cuerpo medio/alto, maravillosamente puro, sabroso, fresco. Perfecto para disfrutar los próximos años”, afirma Parker en su crítica.

¿Has probado los espumosos de Castilla y León?

EBD / Ical Llegan las navidades y con ellas los vinos espumosos. Y aunque el champagne y el cava siguen siendo los más escogidos, Castilla y León ofrece buenos espumosos que siguen siendo desconocidos para parte de los consumidores, dándose la paradoja que se algunos se consumen más fuera de nuestras fronteras, en Europa, Estados Unidos y hasta en Japón, que aquí. Hoy te ofrecemos información sobre ellos por si quieres cambiar y apostar por productos de nuestra tierra.

Comenzamos por los más cercanos, los de la provincia de León. En el Bierzo, ‘Prada a Tope, con su Xamprada, ofrece cuatro tipos de espumoso, con una producción conjunta de 30.000 botellas anuales, mientras que la producción de Godelia se establece en 5.000 botellas de reserva Brut.

 

Por su parte, la bodega ‘Leyenda del Páramo’, ubicada en Valdevimbre, prevé una producción de 7.500 botellas para 2017 de su Mittel, a pesar de que su producto es relativamente nuevo en el mercado.

En la vecina provincia de Zamora encontramos a la bodega ‘Liberalia’, que produce alrededor de 10.000 botellas al año de su espumoso.

Entre las bodegas de la Comunidad bajo la Denominación de Origen que elaboran espumosos en sus diferentes categorías, se encuentran las incluidas en la DO Rueda como ‘Felix Lorenzo Cachazo’, que tiene una producción anual de 15.000 botellas, frente a las 20.000 del ‘Grupo Matarromera’, mientras que, por su parte, la bodega ‘Palacio de Bornos’ produce 120.000 botellas en sus cuatro variedades y ‘Mocen’ se alza con 6.000.

DO Cava en Aranda de Duero

La bodega ‘Peñalba López’ en Aranda de Duero es la única en la Comunidad que se encuentra dentro de la DO Cava. Su director de Calidad, Ricardo Peñalba, asegura que hace tiempo “la gente no quería probar un cava que no fuera catalán”, reconociendo que  en España, “el problema es que no se bebe vino, sino marcas o etiquetas”.

Aún así, ellos decidieron seguir, a pesar de atravesar una “época de estocaje”, con su producto elaborado con uva de su propio viñedo en la Finca Torremilanos. En la actualidad su producción ronda las 60.000 botellas anuales y como comentan, los datos confirman que las zonas turísticas son las que más consumen vino, pero “hay una falta de interés por probar cosas nuevas”.

Entre los ‘grandes’ de la Comunidad encontramos las bodegas del Grupo Yllera. O en vano su producción anual de espumoso se establece en 120.000 botellas  en sus diferentes categorías. Por su parte, la bodega vallisoletana ‘Felix Lorenzo Cachazo’ elabora desde 2007 el espumoso ‘Brut’ bajo la marca ‘Carrasviñas’, un producto que nació como colaboración entre Félix Lorenzo Cachazo y el enólogo Joan Milá. Por el momento, el 90 por ciento de sus ventas van fuera de las fronteras y se comercializa en países como Japón, Holanda, Bélgica, Alemania o Estados Unidos. Pero asegura que este año “volvemos a notar un creciente interés por este producto en el mercado nacional”, por lo que su intención será alcanzar las 20.000 botellas anuales. En ese sentido, su perspectiva de futuro es “optimista”.

 

Método tradicional

Aunque existen varios métodos para la elaboración de este producto espumoso, el empleado por las bodegas de Castilla y León es el ‘Champeniose’, conocido también como método ‘tradicional’. Este término se refiere a un vino espumoso que experimenta una segunda fermentación en la botella que se vende. Según los expertos, su identificación en la botella permite diferenciar que el dióxido de carbono es logrado por la propia fermentación y se visualiza por una burbuja más pequeña que los vinos espumosos tradicionales.

A través de este método se consigue dar “más sabor y más natural” como detallan en las bodegas. Consiste en fermentar dos veces el vino, una para conseguir alcohol y otra para crear el dióxido de carbono. Después de la primera fermentación, el vino se embotella, se le agrega una combinación de levadura y azúcar y se tapa. Al estar tapada la botella, el gas no se puede escapar y se termina diluyendo en el líquido. Este método produce burbujas pequeñas en el vino, además de “dar un sabor cremosos al dejar fermentar el vino con la levadura dentro de la botella”.

En Castilla y León, la mayor parte de la producción de vinos espumosos en sus diferentes categorías se elabora con uva verdejo, y el resto con un combinado entre tempranillo, godello, mencía, malvasía, chardonnay o pinot noir, entre otras.

Según el contenido de azúcares del vino espumoso, se puede clasificar en ‘Brut Nature’, que es el más seco de todos, ‘Brut’, el seco más comercial con adicción de azúcar, así como el ‘Reserva’, que es el seco con un carácter de cava “algo más viejo”, el ‘Semiseco’ de gusto más suave y el ‘Semidulce’, que se considera más dulce que el seco.

Cebreros: el resurgir de la garnacha

Juan López “Donde otros vieron viñas abandonadas, vi futuro, vi trabajo, vi oportunidades; hacer crecer la zona”. Un quijote muy peculiar aseguró que Cebreros (Ávila) tenía potencial para crear un vino de calidad que diera a conocer la comarca. Todo debía girar en torno a la variedad garnacha tinta, que ocupa el 87 por ciento de la superficie de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cebreros, la número 13 de Castilla y León, que este año, con diez días de adelanto, vendimia su primera añada con marca de calidad. El 13 por ciento restante corresponde al albillo real, única en el mundo en esta zona, con excepciones puntuales en Zamora.

Ese hombre con aspecto quijotesco es Rafael Mancebo, quien preside la Asociación de Vinos de Cebreros. “El reto es crear un vino con personalidad e identidad singular”, expresa, rodeado de varios bodegueros y viticultores, “artesanos del vino”, que lo acompañan en una jornada de finales de agosto. Este año se pone de largo tras décadas de trabajo, desarrollado quizás de una forma más anárquica. La fortuna, de momento, no ayuda a alumbrar este nacimiento. “Hemos tenido sequía, pedrisco, heladas… Sólo nos falta una plaga de langostas”, ironiza Mancebo entre risas, quien sin embargo cree que salen “reforzados”.

Es raro no verlo con su elegante sombrero, obligado a retirarlo en un día de lluvia. Agua que aún alivia en parte el estrés hídrico de la planta y contribuirá a incrementar ligeramente el tamaño de la uva y favorecer su dulzor. Aunque este año la vendimia -la tercera más temprana de España, sólo por detrás de Jerez y Canarias- se ha adelantado a causa de la sequía, existe cierto romanticismo en los trabajos de recogida de uva en ladera. La garnacha se engalana y espera las tijeras y las manos que la mimarán hasta convertirse en un delicioso vino.

A pesar de los palos en el camino, esperan un buen año en Cebreros. Y lo pueden asegurar por su “particularidad” y cuatro características que la definen: dos fuertes variedades, suelos graníticos y en parte arenosos, diferencia de altitudes debido a la orografía, entre los 650 y 1.200 metros de altitud a los largo de los 35 municipios que forman parte de la nueva DO en todo el sur de Ávila; y la longevidad de las vides, pues el 94 por ciento tiene más de 50 años y el 37 por ciento, más de 80. “Las hay centenarias, todo un patrimonio”, asevera el bodeguero Daniel Ramos, en un área al que llegó la filoxera en 1909.

Todo ello conjuga un cóctel con una “zona excepcional para el cultivo, de la que se obtiene un producto singular y específico”. “Pero ahora queda lo más difícil. Comunicarlo y decir al mundo lo que tenemos, estas peculiaridades”, matiza el también bodeguero Chuchi Soto, que también trabaja en Rueda, entre otras denominaciones. En muchos factores recuerda al Priorato catalán, una territorio que nació de la mano “de cuatro locos que interpretaron sus viñas y el mercado lo aceptó”, según incide. Sería un “buen ejemplo a seguir”. “Firmamos ahora mismo”, suscriben con una carcajada.

Más que un nombre

La DO Cebreros va más allá del municipio del mismo nombre, un asunto que ha generado polémica. “Ahora ya hay que remar todos a una”, sentencia Mancebo. Diseminadas por las laderas de la orografía montañosa del sur de Ávila, actualmente se contabilizan alrededor de 2.500 hectáreas de viñas, en minifundios, según el Sigpac, aunque podrían ser más. “Se trata de un producto con valor añadido y con aceptación en el mercado”, añade Soto durante la conversación.

El territorio se divide en cuatro zonas que reflejan cuatro pilares. Por un lado, la que conforman los municipios de Cebreros, El Tiemblo y Hoyo de Pinares, que concentra la mitad de la superficie. La segunda, al norte de la anterior, supone el 30 por ciento, con 14 localidades. La tercera es el Valle del Tiétar, con el 15 por ciento del viñedo; y la cuarta se ubica en el Barranco de las Cinco Villas, con el cinco por ciento, y que se separa de la anterior por sus especiales características geográficas. Todos ellos conforman la nueva DO Cebreros, después de “luchar juntos”, como recuerda Mancebo, y tras una unión que empezó en 1986 con la adhesión de las tres comarcas vitícolas del sur de Ávila: Cebreros, Tiétar y Alberche.

A lo largo y ancho de este atractivo y complejo territorio, según criterios orográficos, el 97,3 por ciento de las parcelas tiene una superficie menos a una hectárea, con lo que dificulta la consecución de volumen “pero permite tener viñedos con características agronómicas muy peculiares”. “Aquí todos los vinos son de autor”, sonríe Chuchi Soto. La DO, tras “tantos y años y tanto esfuerzo ahora reconocido”, está impulsada por ocho bodegas -entre ellas dos cooperativas. Se espera que otras se sumen al proyecto. Suman una capacidad de almacenamiento de 177.584 hectolitros, suficiente para elaborar el total de uva disponible en la zona. Las bodegas procesan entre 1,5 y 2 millones de kilos de uva al año, que equivalen a 14.400 hectolitros, con las que este año se producirán aproximadamente 550.000 botellas, según explica Mariano Gómez, presidente de la cooperativa Santiago Apóstol de Cebreros, que recoge en torno a 800.000 kilos de uva.

Rentabilidad

Todos aquellos que se dedican al mundo del vino en Cebreros dependen de viñas viejas con producciones escasas, que no alcanzan los dos kilos por viña. Eso les convierte en “románticos del vino”, medio millar de viticultores, un nuevo concepto dedicado a aquellos que prefieren “no hacer cuentas”. “Por lo general, si las hacemos abandonamos”, ríen al unísono. Pero no es del todo cierto, algunos tienen la fortuna de poder vivir de ello. Otros lo deben complementar con otra actividad. “Pero queda claro que los agricultores y el vino, aquí son protagonistas. Mantienen estas viñas por añoranza, por amor a unos antepasados”, remata Daniel Ramos. Rubén Díaz explica que la rentabilidad a partir de ahora “la marcará el mercado, porque si no se sabe vender, no se habrá conseguido nada con la DO”.

Una sentencia que se traduce en la necesidad de que un vino de calidad tenga mayor precio. “Se revalorizará la zona en torno al vino, seguro”, confía Rafael Mancebo, quien cree que “es el mejor momento de Cebreros y hay que aprovecharlo”. Ello ha motivado que en la comarca se hayan asentado también, con proyectos diferentes, gurús del vino como Telmo Rodríguez o el berciano Raúl Pérez. Pero para ello hay que ganar en comunicación. “Es un vino desconocido en Ávila. La gente en bares no lo pide. No hay zona que salga adelante si no es fuerte en su lugar. Lo conocen más en Nueva York, donde hay vinotecas con hasta una veintena de referencias de Cebreros”, añade Rubén Díaz, de Las Dehesillas. “La garnacha tiene más proyección internacional que la tempranillo”, acierta a decir Soto.

Mancebo remata que el reto de la DO es incrementar la comercialización de botellas en un mercado tan próximo como el madrileño, pero mantener las exportaciones que ya se desarrollan a mercados como el estadounidense. “Lo importante es que se conozca de donde salen nuestros vinos”, sostiene mientras mira al escaso horizonte que permite la sierra. Indica con su dedo hacia las laderas. “Queremos mostrar este paisaje que nos ha parido y en el que hemos tenido la suerte de nacer”, se despide este peculiar quijote, quien celebra visitas teatralizadas a su bodega ‘7 Navas’, protagonizadas por él mismo.

Parte importante de la repercusión de la DO se debe también a las administraciones, tanto locales como provinciales y la autonómica. Uno de esos ejemplos es el propio Ayuntamiento de Cebreros, quien ha visto un proyecto “provincial” y “singular”. De esa forma lo define, también entre viñas, el alcalde, Pedro Antonio Muñoz, quien recuerda que se han dado todo tipo de facilidades y subvenciones a la Asociación Vinos de Cebreros para sus actividades y acciones comerciales. Ello llevará a celebrar la próxima semana la fiesta de la vendimia, aquella que se organizará en la única DO de Castilla y León ubicada en en la cuenca del Tajo.